Ha sido muy renombrada la entrada en la era de Acuario. Entramos en una época donde el ser humano evoluciona desde el materialismo hacia una era de espiritualidad.

Pero, ¿es así?

Si observas la sociedad las personas cada vez están más parapetadas en bloques enfrentados entre sí. Nos estamos decantando por los extremos: espiritualidad contra materialismo, derecha contra izquierda,… cada vez los posicionamientos son más extremos generando conflictos entre nosotros. No parece que estemos entrando en un momento más espiritual, más elevado o armonioso; ¡más bien lo contrario!

Pero, ¿qué ocurre cuando se va a producir un cambio? ¡Justo lo que está ocurriendo!

Somos reaccios a los cambios y tendemos a “virgencita que me quede como estoy”, enfrentándonos a esa variación, diciendo lo bien que estamos, radicalizando nuestra postura para evitar esa transformación en nuestras vidas. Detente un momento y observa qué ha ocurrido en tu vida justo antes de un cambio importante que se haya producido. Tenemos tendencia a bloquear los cambios porque provocan incertidumbre los resultados. ¿Qué va a ocurrir cuando se produzca? ¿Cómo va a alterar mi forma de vida, mi comodidad adquirida?.

La sociedad entera está alterada con este salto evolutivo a una nueva conciencia. Queremos que todo cambie pero nos posicionamos frente a ese cambio. Somos la paradoja misma.

Pero, ¿realmente se está produciendo una transformación espiritual en nuestro mundo?

En los años 60 se produce una revolución en la sociedad. Miles de personas que deciden vivir de una forma diferente, que están cansados de que les digan cómo tienen que ser, vivir, etc y surgen movimiento sociales importantes donde entra en juego la influencia espiritual de Oriente que abre una brecha en Occidente. Desde entonces los cambios son perceptibles: personas que no están contentas con la forma de vivir que les han inculcado y deciden revolucionar su propia vida y la de su familia, movimientos espirituales que van creándose (sectas, gurús, …), se crea la conciencia sobre el medio ambiente, muchas personas deciden dejar atrás las grandes religiones y explorar la vía espiritual, individual o en grupo, comienzan a llegar los niños índigo, cristal, etc que vienen a traer una nueva conciencia al mundo,…

No ha sido un salto evolutivo en un minuto, pero en los últimos 60 años se están produciendo muchos cambios que nos impulsan a la transformación de la sociedad.

Dentro de estas alteraciones que se están produciendo existen miles, o millones quizás, de personas que han abrazado una nueva espiritualidad a través de sectas, nuevas religiones, meditación, o solamente en el contacto individual con Dios sin necesidad de intermediadores. En este nuevo concepto de relación con lo divino son muchas las personas que arrastran los viejos conceptos de las religiones monoteístas “intentando comprar una parcela de cielo” como han hecho las personas con dinero dentro de la iglesia católica, personas que adoran un gurú para que les acerque a dios o que piensan que por ser espirituales están protegidos contra todo mal. Es normal que ocurra esto ya que la educación que hemos recibido en nuestra vida es muy difícil dejarla atrás, la tenemos grabada en nuestro subconsciente y, precisamente por ello, nos cuesta “darnos cuenta” o “hacerla consciente”.

Si realmente queremos avanzar en este nuevo status de evolución, debemos romper con lo que sabemos para aprender una nueva forma de realizarnos.

Y para ese cambio espiritual están llegando personas nuevas a nuestro mundo que ya vienen con un nuevo

concepto en su mente, ya han roto con las viejas iglesias y conceptos y son los que van a ayudar a implantar este nuevo mundo. Son los niños que hemos llamado índigo, cristal, diamante, etc.

También hay miles de personas que están creando el camino para que se produzca este salto, personas implicadas en su transformación personas a través de la oración, meditación, entrega a los demás, etc.

Nuestra sociedad está inmersa en el cambio de la nueva era.

Puedes decidir:

 

  • Quedarte estancado peleando en uno de los extremos.
  • Resistir al cambio.
  • Venir a este nuevo campo de experimentación espiritual:
    • Conservando los viejos paradigmas o,
    • Llegar con la mente abierta a un nuevo conocimiento.

La transformación se está realizando y eres parte de ella, te guste o no.

Te animo a reflexionar cuál es tu lugar aquí y ahora.

Desde mi punto de vista la solución está en elevar el nivel de vibración (meditación, yoga, oración, ver la belleza, amando,…) de forma individual para que, entre todos, se eleve el nivel de vibración del planeta y seamos capaces, juntos, de dar este salto evolutivo cuanto antes.