El día 15 de noviembre voy a impartir en La Zubia – Granada -, junto a otros maestros de Reiki, el curso de maestría de Reiki.

Me ha parecido oportuno compartir con vosotros una reflexión para aquellos que deseen participar en ese taller.

Creo que es conveniente que lo leas, reflexiones y, más tarde, medites sobre estas palabras.

Por favor no solicites participar en el curso hasta que se abra el plazo de inscripción que será, aproximadamente, 15 días antes de la celebración del taller. Gracias.

 

 

 

Maestría.

Una persona quieres ser maestra de Reiki…

Ser maestro de Reiki no es nada y es mucho.

No es nada porque no eres nadie, no tienes importancia, sigues siendo el mismo que el día anterior, tu vida sigue exactamente igual… la fábula del monje zen que consiguió la iluminación decía: “antes de la iluminación transportar agua, después de la iluminación transportar agua”. La maestría no es un estado de iluminación, es sólo un taller en el que otro maestro de Reiki inserta en tu campo energético unos símbolos que te confieren la posibilidad de que seas tú quién inicie a otras personas en este maravilloso mundo del Reiki. ¡No es nada!

Pero es mucho, porque implica una mayor responsabilidad en tu vida, contigo y con los demás. Contigo porque cada peldaño que subas, cada paso que des, conlleva una mayor consciencia y responsabilidad en tu vida, en tu compromiso de crecimiento personal/espiritual. Con los demás porque te conviertes en una referencia para ellos; no implica que tengas que ser perfecto, pero sí consciente del emblema que llevas. Seguirás siendo toda la vida un aprendiz, pero un aprendiz que practica todos los días el Reiki y sus principios.

¿Acaso eres capaz de concebir a una persona que se diga maestra de Reiki y que se preocupe, se enfade, no sea respetuoso, no disfrute con su trabajo y no sea agradecido? ¿Puedes pensar en un maestro de Reiki que elija el camino del sufrimiento en su vida?

Si decides participar en un taller de maestría de Reiki has de ser consciente del compromiso que adquieres, que no es más que el que ya elegiste en el tercer nivel de Reiki: en ese momento de comprometiste contigo mismo; ahora te comprometes con los demás.

¿En qué consiste ese compromiso? En que tu vida se convierta en un espejo, en un modelo de Reiki, que este forme parte de tu día a día, que tu camino espiritual se refleje en lo cotidiano (trabajo, supermercado, al volante, etc.).

Se puede ser maestro de Reiki y no hacer nada de esto. Son muchas las personas que han realizado ese taller y siguen viviendo como lo hacían antes: inconsciente… ¡Disculpadme! Pero no sois verdaderos maestros, sólo habéis realizado un taller más y tenéis un diploma que acredita que lo habéis hecho, pero no indica que seáis maestros. Quizás haya un día en que recordéis este compromiso y os planteéis derpertar…

Si quieres participar en el taller de maestría te agradezco que reflexiones y luego medites sobre todo lo que he dicho aquí (y en la reflexión del tercer nivel). Luego, con tu responsabilidad, decide.

Gracias por leerme.